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Neuropsicología | ADIR

¿Qué es la Neuropsicología?

Tradicionalmente, la Neuropsicología ha sido la disciplina que ha estudiado la relación entre las funciones cognitivas (atención, memoria, lenguaje… entre otras) y la conducta, dentro del ámbito de las neurociencias (conjunto de disciplinas que se encargan del estudio del sistema nervioso central).

No obstante, actualmente esta disciplina va mucho más allá y no solo se relaciona con las funciones cognitivas y la conducta, sino que también se encarga de la evaluación y rehabilitación de las características cognitivas, conductuales, afectivas y relacionales de las personas, tengan o no algún tipo de afectación estructural (anatómica) o funcional (fisiológica).

¿En qué consiste la evaluación neuropsicológica?
La evaluación neuropsicológica es un proceso que permite determinar el estado cognitivo, conductual y emocional de una persona, así como identificar los puntos fuertes y las dificultades de cada uno, mediante diversas técnicas neuropsicológicas aplicadas para una persona experta en este ámbito.

La evaluación puede incluir tanto la exploración de las funciones cognitivas, como el grado de autonomía de la persona en la vida diaria y la valoración del estado afectivo, conductual y de personalidad.

¿Cuándo realizar una evaluación neuropsicológica?
Son muchas las situaciones en las que la evaluación neuropsicológica es de gran utilidad. Los casos más habituales en los que se realiza son los siguientes:

  • Aquellos en los que se detectan quejas de posibles déficits cognitivos, tanto en la infancia como en la vida adulta, de manera que sirva como punto de partida para diseñar un programa específico de rehabilitación adaptado a las necesidades de cada caso.
  • En niños, cuando hay sospecha de la existencia de algún trastorno del aprendizaje (dificultades en lectoescritura o competencia matemática) o del neurodesarrollo (como por ejemplo el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad TDA/H), con el objetivo de detectar cual es exactamente la dificultad y poder diseñar un Plan de Acción Específico (PAE) para eliminarla o reducirla al máximo posible.
  • Después de sufrir una lesión o daño cerebral (por traumatismo o ictus, entre otros), para poder identificar los procesos cognitivos que hayan podido quedar afectados, así como los que se han preservado, con el objetivo de plantear una intervención que permita rehabilitar los primeros y potenciar los segundos.
  • En el caso de tener algún trastorno o enfermedad psiquiátrica, para detectar posibles alteraciones en funciones o subprocesos cognitivos, con el objetivo de minimizar su impacto en la vida diaria y mejorar la calidad de vida.  
  • Cuando existe la sospecha de Altas Capacidades Intelectuales, para confirmarlas o para descartarlas, así como ofrecer una serie de pautas que orienten el proceso de desarrollo del niño, tanto a nivel escolar como familiar
  • Para conocer el estado cognitivo de base de cualquier persona, sobre todo antes y después de una cirugía, un tratamiento oncológico o una terapia farmacológica. De esta manera, las evaluaciones (pre y post tratamiento) nos permiten registrar la evolución cognitiva del paciente. El objetivo será siempre diseñar posteriormente un Plan de Acción Específico (PAE) que permita recuperar el nivel basal (primario) de la persona, o restablecerlo al máximo de las posibilidades.
  • En la línea de lo anterior, también e útil para conocer el grado de mantenimiento, pérdida o recuperación de funciones cognitivas, después de una determinada intervención o  cualquier tipo de enfermedad.
  • Por último, la evaluación neuropsicológica permite establecer perfiles neuropsicológicos en diagnósticos neurológicos y/o genéticos, que complementan el diagnóstico diferencial de diferentes enfermedades.
¿Qué y cuáles son las funciones cognitivas?
Las funciones cognitivas son procesos mentales que nos permiten llevar a cabo cualquier actividad y poder funciones de manera óptima en el mundo que nos rodea. Las funciones cognitivas son complejas, pero se pueden resumir de la siguiente manera:
    • Atención: Se entiende como la activación del organismo. La atención nos permite seleccionar la información importante y mantenernos atentos durante un rato prolongado en aquello que nos interesa, sin que influyan los distractores del entorno.
    • Funciones ejecutivas: Son las funciones cognitivas superiores, aquellas que nos permite plantear objetivos, planificar los pasos y evaluar el tiempo necesario para realizar una tarea, así como plantear y adaptar alternativas si fuera necesario (flexibilidad cognitiva).
    • Memoria y aprendizaje: Tanto la memoria como el aprendizaje son procesos activos e imprescindibles. Una buena evaluación neuropsicológica tendrá en cuenta tanto los diferentes tipos de memoria que existen, como la manera en la que aprende cada persona.
    • Velocidad de procesamiento de la información: Es la capacidad que tenemos para procesar la información de manera automática y rápidamente. Una velocidad de procesamiento enlentecida influirá en el rendimiento general de la persona.
    • Funciones constructivas: Son aquellas que forman la capacidad para realizar los movimientos necesarios para, por ejemplo, crear un dibujo o una figura.
    • Funciones perceptivas: son aquellas que nos dotan de habilidades para reconocer y discriminar estímulos (ya sean auditivos, visuales o táctiles).
    • Funciones visoespaciales: Son las funciones que nos permiten representar, orientar y manipular objetos mentalmente.
    • Lenguaje: Consiste en la capacidad del ser humano para expresarse y comprender pensamientos y sentimientos por medio de la palabra (tanto verbalizada como escrita).
    • Praxias y control motor voluntario: Consiste en la habilidad para poner en marcha acciones motrices de manera voluntaria. En este sentido, hablamos tanto de la motricidad fina como la gruesa.
    • Cognición social: Hace referencia a los procesos cognitivos y emocionales mediante los cuales interpretamos, analizamos y llevamos a cabo la información sobre el mundo social que nos rodea (por ejemplo, el comportamiento de los otros).
¿Qué es la Rehabilitación Cognitiva?
La  Rehabilitación Cognitiva  es un proceso activo  que consiste en la creación de estrategias para tratar de restaurar o compensar los déficits cognitivos detectados en la evaluación neuropsicológica. El objetivo es ayudar a la persona a conseguir la máxima autonomía e independencia posible, y una calidad de vida satisfactoria.

La Rehabilitación Cognitiva no es un proceso inmediato y requiere que la persona trabaje de manera conjunta con el neuropsicólogo y la familia para poder conseguir el mejor funcionamiento cognitivo posible. Además, se trata de un proceso individualizado, que nos permite adaptarnos de la mejor manera posible a las necesidades de cada persona. Aun así, en algunas ocasiones será de gran utilidad complementar la rehabilitación individual con grupos de rehabilitación con características similares, para potenciar la relación y favorecer la integración 

Seguro.

¿Cuándo es necesaria la Rehabilitación Cognitiva?
La Rehabilitación cognitiva es necesaria siempre que se objetiven déficits cognitivos en una evaluación previa, y/o los perciba el propio paciente. Sobre todo será útil cuando estas dificultades interfieran en la vida diaria cotidiana o en su autonomía vital.