Psicología infantil y adolescente / Intervención familiar
Psicología infantil y adolescente
Intervención familiar
Comprender lo que ocurre en casa y encontrar formas de acompañarle.
Más información gratuitaComprender lo que está ocurriendo.
La familia también necesita orientación cuando un niño o adolescente atraviesa dificultades. Recogemos las distintas perspectivas y revisamos situaciones concretas de convivencia para acordar objetivos y pautas que tengan sentido en vuestro día a día.
Podéis traer una situación reciente de convivencia: qué ocurrió, cómo lo vivió cada persona y qué ayudó o hizo más difícil resolverla. El punto de partida no es buscar culpables, sino comprender qué necesita el niño o adolescente y cómo acompañarle.
Un plan a tu medida.
Acordar objetivos parte de situaciones concretas: qué cuesta en casa, cómo os comunicáis y qué cambios os gustaría trabajar. Las necesidades del menor y las distintas perspectivas de quienes le cuidan ayudan a situar la consulta.
Desde el inicio podéis plantear quién participará, qué información conviene compartir y cómo se revisarán los acuerdos. La organización se concreta según vuestra situación; no es necesario llegar con una explicación compartida de todo lo que sucede.
Os escuchamos
Recogemos el motivo de consulta, la historia personal y la situación actual.
Comprendemos
La valoración permite conocer las necesidades y los recursos, teniendo en cuenta a la persona y su entorno.
Acordamos un plan
Definimos objetivos y una propuesta de trabajo individualizada. El proceso se revisa según la evolución.
Un acompañamiento conectado.
Las áreas explican lo que puede preocuparte; los servicios concretan cómo podemos trabajar contigo. La orientación inicial ayuda a conectar ambos.
Psicología infantil y adolescente
Un espacio para entender lo que le pasa. Un apoyo para acompañarle en familia.
Cambios vitales
Encontrar tu lugar en una nueva etapa.
Antes de dar el primer paso.
¿Tiene que participar toda la familia?
Quién participa se concreta al orientar la consulta. Podéis explicar qué os preocupa, quién está implicado y qué dificultades encontráis para acompañar al niño o adolescente. Es una de las cuestiones que podéis aclarar antes de empezar.
¿Y si vemos la situación de forma distinta?
Podéis contar cómo la vive cada persona y aportar ejemplos. Las diferencias entre perspectivas también ayudan a formular qué necesitáis comprender o trabajar; no hace falta que todos describáis lo ocurrido de la misma manera.
¿En qué se diferencia del trabajo individual con el menor?
La intervención familiar pone el foco en el acompañamiento y las situaciones de convivencia. El trabajo individual ofrece un espacio propio al niño o adolescente. La valoración orienta qué necesidades conviene atender y cómo se puede organizar la participación.
Podemos empezar por lo que te preocupa.
No hace falta saber qué servicio elegir. Cuéntanos tu situación y te orientamos sobre cómo empezar.