Adaptación y emociones / Rabia
Adaptación y emociones
Rabia
Comprender el enfado y encontrar formas de expresarlo.
Más información gratuitaComprender el curso del enfado.
El enfado puede señalar un límite, una frustración o una necesidad que cuesta comunicar. Conocemos qué ocurre antes, durante y después de esas situaciones, sin separar la emoción de sus consecuencias en la convivencia y las relaciones.
Puede ayudar describir una situación reciente: qué ocurrió, qué sentiste, cómo respondiste y qué consecuencias tuvo. Entender esa secuencia permite concretar qué necesitas trabajar.
Emoción, respuesta y consecuencias.
Sentir rabia y actuar de forma que hace daño son cuestiones distintas. Importa comprender tanto lo que está señalando la emoción como las consecuencias de la respuesta en ti y en otras personas.
Los objetivos pueden relacionarse con expresar necesidades, comunicar límites o revisar conflictos que se repiten. También interesa el contexto: regular una reacción no obliga a tolerar situaciones injustas o dañinas.
Antes de la reacción
Qué estaba pasando y qué necesidad o límite aparecía.
Durante la respuesta
Qué notas, qué interpretas y cómo actúas en ese momento.
Después del conflicto
Qué consecuencias quedan y qué te gustaría poder hacer de otra manera.
Un acompañamiento conectado.
Las áreas explican lo que puede preocuparte; los servicios concretan cómo podemos trabajar contigo. La orientación inicial ayuda a conectar ambos.
Psicología infantil y adolescente
Un espacio para entender lo que le pasa. Un apoyo para acompañarle en familia.
Psicología para adultos
Comprender tu momento. Encontrar una manera propia de avanzar.
Antes de dar el primer paso.
¿Sentir rabia es lo mismo que ser agresivo?
La rabia es una emoción; la agresión se refiere a conductas que pueden causar daño. Comprender el enfado y atender una conducta dañina requieren preguntas diferenciadas.
¿El objetivo es no enfadarme nunca?
El trabajo se orienta a comprender qué ocurre y qué respuestas están afectando a tu vida o tus relaciones. Expresar necesidades y poner límites también pueden formar parte de esa pregunta.
¿Y si consultamos por las reacciones de nuestro hijo?
Podéis explicar en qué situaciones aparecen, cómo responde el entorno y cómo lo vive el menor. La edad y el contexto ayudan a valorar las necesidades sin etiquetar por una reacción aislada.
Podemos empezar por lo que te preocupa.
No hace falta saber qué servicio elegir. Cuéntanos tu situación y te orientamos sobre cómo empezar.
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