Saltar al contenido

Pensamiento y estado de ánimo / Ansiedad y ataques de pánico

Pensamiento y estado de ánimo

Ansiedad y ataques de pánico

Comprender la preocupación, el miedo y su repercusión cotidiana.

Más información gratuita

Cuando la preocupación ocupa demasiado espacio

La ansiedad puede aparecer vinculada a situaciones concretas o acompañar diferentes momentos de la vida. La evaluación recoge qué ocurre, qué pensamientos y sensaciones lo acompañan y cómo influye en tus decisiones, actividades y relaciones.

Sentir ansiedad alguna vez forma parte de la vida. Conviene pedir orientación cuando la preocupación cuesta de manejar, el malestar se repite o empiezas a renunciar a actividades para evitarlo. No necesitas tener un diagnóstico ni esperar a que la situación sea insostenible.

Preocupación persistente y pánico: experiencias diferentes

En la ansiedad generalizada, la preocupación se extiende a asuntos cotidianos como la salud, el trabajo o la familia, resulta difícil de controlar y puede acompañarse de tensión, cansancio o problemas de sueño. Preocuparse mucho no basta para identificar un trastorno: hay que comprender su duración, intensidad e impacto.

Un ataque de pánico es una aparición brusca de miedo o malestar intenso, que puede incluir palpitaciones, temblor, mareo o sensación de falta de aire. Puede asustar mucho. Es importante distinguir el episodio del miedo a que vuelva y de las situaciones que empiezas a evitar.

Los síntomas físicos también necesitan atención

No atribuyas automáticamente síntomas físicos nuevos a la ansiedad, aunque la hayas sentido antes. El dolor en el pecho requiere atención médica urgente: llama al 112 y sigue sus indicaciones. Ante una emergencia, no esperes respuesta del formulario de ADIR.

Entender lo que ocurre y acordar cómo trabajarlo

En ADIR partimos de tu historia y de cómo estás viviendo este momento. Nos interesa conocer cuándo empezó el malestar, qué lo desencadena, qué haces para sentirte a salvo y qué repercusión tiene en tu día a día. También importan el descanso, la salud y los apoyos disponibles.

La propuesta se adapta a tus necesidades y objetivos. Comprender la relación entre pensamientos, sensaciones y respuestas puede ayudar a dar sentido a lo que ocurre. Acordamos qué trabajar y revisamos la evolución: recuperar actividades importantes también cuenta, además de reducir el malestar.

Si consultas por un niño o adolescente, importa escuchar cómo lo vive y qué está cambiando en casa, en la escuela o con sus amistades. Las necesidades de apoyo se valoran según su momento de desarrollo; no se trasladan sin más las explicaciones o propuestas para adultos.

También puede ayudarte

Si el miedo aparece ante algo concreto o el malestar está ligado a una sobrecarga, estas páginas pueden ayudarte a situar tu preocupación. También puedes conocer nuestros servicios.

Dudas frecuentes

Sí, puede surgir de forma inesperada. Un episodio aislado no basta para hablar de trastorno de pánico. La valoración tiene en cuenta lo sucedido, si se repite y si después aparece preocupación persistente o cambias tu vida por miedo a otro ataque.

Evitar transportes, salir a solas o lugares donde temes no poder recibir ayuda puede ir limitando tu autonomía. Esa anticipación merece atención, aunque lleves tiempo sin un ataque. Puedes contar qué has dejado de hacer y qué te gustaría recuperar.

Conviene revisar lo que está ocurriendo, los objetivos, las dificultades para seguir la propuesta y las alternativas de atención. No significa que te falte voluntad. Si aparecen síntomas nuevos o cambia su intensidad, también puede ser necesaria una valoración médica.

Hablemos de lo que te preocupa

Más información gratuita