Adaptación y emociones / Vergüenza
Lo que cuesta mostrar o pedir.
La vergüenza puede influir en cómo hablamos, nos relacionamos o participamos en situaciones sociales. Nos interesa comprender qué temes que otros vean o piensen, qué te dices a ti mismo y qué actividades están resultando difíciles.
La vergüenza puede hacer que cueste pedir ayuda, expresar una necesidad o participar. Puedes empezar por lo que estás dejando de hacer y por cómo te hablas cuando te sientes expuesto.
Tu experiencia y el contexto importan.
Cómo imaginas que te ven otras personas y cómo te juzgas a ti mismo pueden influir en la experiencia. La consulta puede explorar qué situaciones se repiten y qué efecto tienen en tus decisiones y tus relaciones.
También es importante conocer si existen críticas, humillaciones o un trato que te hace daño. Comprender la vergüenza incluye situar los apoyos y las condiciones del entorno, sin atribuir todo el malestar a la forma de pensar de una persona.
Las situaciones difíciles
Cuándo te sientes expuesto y qué temes que los demás vean o piensen.
La relación contigo
Qué te dices ante un error y cómo influye en tus decisiones.
Lo que quieres recuperar
Qué necesidades o actividades estás dejando de expresar o compartir.
Un acompañamiento conectado.
Las áreas explican lo que puede preocuparte; los servicios concretan cómo podemos trabajar contigo. La orientación inicial ayuda a conectar ambos.
Para ampliar cómo te valoras, puedes leer Autoestima. Para explorar los reproches, la responsabilidad y la reparación, consulta Culpa y culpabilidad.
Psicología infantil y adolescente
Un espacio para entender lo que le pasa. Un apoyo para acompañarle en familia.
Psicología para adultos
Comprender tu momento. Encontrar una manera propia de avanzar.
Antes de dar el primer paso.
¿Ser tímido significa tener un problema?
Una forma de ser o una emoción no definen por sí solas un trastorno. Importa cómo lo vives, qué necesidades tienes y si la vergüenza limita actividades o relaciones que te importan.
¿Tengo que explicarlo todo en el primer contacto?
Puedes empezar por lo que te cuesta y las dudas que tienes sobre la consulta. Para pedir información no necesitas describir situaciones íntimas en el formulario.
¿Y si otras personas me están tratando mal?
Ese contexto también importa. La consulta puede recoger qué está ocurriendo y qué apoyos o cambios necesitas; el malestar no se reduce automáticamente a una falta de confianza personal.
Podemos empezar por lo que te preocupa.
No hace falta saber qué servicio elegir. Cuéntanos tu situación y te orientamos sobre cómo empezar.
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