Cuando las matemáticas cuestan
Las matemáticas requieren un esfuerzo cognitivo importante y a muchos niños les resultan difíciles. Conviene distinguir las dificultades que pueden aparecer durante el aprendizaje de las que requieren una valoración específica.
La discalculia es el término con el que habitualmente se conoce la dificultad específica del aprendizaje matemático. Puede afectar al sentido numérico, al manejo de datos numéricos o al cálculo y coexistir con dificultades de aprendizaje o de atención.
Qué podemos observar
Algunas situaciones que merecen atención son contar con los dedos más allá de lo esperable para la edad y el aprendizaje, tener dificultades importantes para contar hacia atrás o hacer estimaciones, manipular cifras grandes y elegir la operación necesaria para resolver un problema.
También pueden aparecer un esfuerzo muy elevado para aprender las tablas de multiplicar, errores al transcribir números dictados o confusión con los signos matemáticos. Un signo aislado no permite establecer un diagnóstico: importa su persistencia, el momento del aprendizaje y la repercusión en la vida diaria.
Comprender el perfil de cada niño
Una evaluación completa e individualizada recoge la historia personal y escolar, describe las dificultades y explora las funciones cognitivas preservadas y las que necesitan apoyo. La información de la familia y la escuela ayuda a comprender el contexto.
Acompañar el aprendizaje y las emociones
La valoración orienta una reeducación psicopedagógica ajustada a cada caso. También permite tener en cuenta la frustración, el bloqueo o la ansiedad ante las matemáticas, que pueden influir en la experiencia del niño.
La coordinación entre el profesional y la escuela facilita adaptar herramientas, estrategias y medidas metodológicas a las necesidades que se van identificando. El objetivo es construir un apoyo útil para su día a día.